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Reflexión de Miguel Caride sobre la nueva etapa que comienza para Ourense

Reflexión de Miguel Caride sobre la nueva etapa que comienza para Ourense

Llevo muchos años trabajando desde mi posición de abogado con Gonzalo Pérez Jácome y Democracia Ourensana. Muchos años luchando en solitario, denunciando, personándonos en procesos judiciales complicados, sacando a la luz corruptelas. Hemos tenido que poner fianzas en el juzgado de nuestro bolsillo (9.000 €, por ejemplo, en el caso de la mujer que denunció a Baltar), pagado costosos informes periciales, por ejemplo, en el caso del archivo histórico de La Región, nuestra lucha nos ha costado enfrentamientos con el fiscal jefe, hemos sufrido embestidas de la prensa local, algunas durísimas (en campaña nos ignoraron salvo cuando escudriñando en el pasado de algunas personas que iban en las listas de DO en diversos municipios nos acusaron, injustamente -por que determinadas circunstancias no las podíamos controlar- de llevar pederastras y maltratadores). Todo este trabajo NO ha sido reconocido ni en los medios ni en la sociedad. Los partidos tradicionales nunca se atrevieron a enfrentarse cara a cara ni con Baltar ni con su círculo de influencia. La crítica plana y repetitiva de PSOE, BNG y demás fuerzas se quedó siempre en la palabra, en la crítica de boquilla, pero nunca en hechos: dónde estaban los demás cuando hacíamos denuncias judiciales? Por qué no votaron en el pleno de la Diputación contra la compra del archivo histórico de La Región? Aquí a todo el mundo se le llena la boca de decir que la saga Baltar es una saga corrupta pero nadie ha denunciado lo que creía que había que denunciar ni se ha enfrentado a ella, con éxito o fracaso, salvo Jácome. Los partidos han venido utilizando el trabajo y la valentía de Jácome para su argumentario político cuando les interesó, pero no movieron un dedo para revertir la situación. Incluso cuando les fue más favorable pactaron en cubierto. Nunca PSOE o BNG ayudaron a Jácome y a D.O. a luchar contra el Baltarismo. Nunca se le reconoció a Jácome el valor de esa lucha, por que para ellos solo era “ese toliño” que hacía espectáculo para su televisión local y que les venía muy bien que convirtiese en “monstruo” a un rival político que cada cuatro años conseguía mayoría absoluta en la Diputación.

Jácome y D.O. hemos venido siendo utilizados por los pusilánimes y poco valientes políticos de partidos como el PSOE, ocultos bajo el disfraz de lo políticamente correcto, que se apuntaron parasitariamente al discurso del Baltar corrupto, pero que con sus hechos nunca demostraron estar convencidos de tal afirmación.

Jácome y D.O. no hemos visto premiado nuestro esfuerzo, trabajo, lucha, ni las denuncias. Hemos perdido votos y concejales. Tampoco se reconoce nuestra contribución a que Baltar hubiese perdido la mayoría absoluta en la Diputación, y ahora que esto ha ocurrido, el partido parásito, el que nunca hizo nada contra el Baltarismo, el que dejó gobernar en la ciudad tranquilamente al PP en los últimos cuatro años, abrogándose el discurso del Baltar corrupto e invocando una pretendida superioridad moral y ética trata de obligarnos a votarle sin nada a cambio, solo con el argumento de expulsar a Baltar de la Diputación. El PSOE pretende capitalizar en su beneficio político todo el trabajo, esfuerzo y valentía de Jácome durante los últimos años, sin importarle un bledo ni Baltar ni la provincia.

Si esto ya de por si es deleznable, aún más lo es la hipocresía política y social de toda esa gente que se lanza sobre Jácome y D.O. atacándonos ferozmente por hacer precisamente lo contrario de lo que antes nunca dicha gente se nos premió. Esto es muy frustrante.

Jácome y D.O. estábamos hartos de predicar en el desierto. Si la gente no quiete echar a Baltar, uno por que los votos no parecen indicar lo contrario (800 votos les separó de la mayoría absoluta) y dos por que la fuerza política que, por resultado electoral (9 diputados provinciales) tenía que encabezar una coalición a tal fin no lo contempló como prioridad (priorizó en la negociación la alcaldía en el concello de la capital), Jácome y D.O. no estábamos dispuestos a hacerlo nuevamente en favor de espurios beneficios políticos, sacrificándonos nuevamente en el lado perdedor y renunciando a la ambición de tener el mando de la cuidad para tratar de poner en la práctica todo un conjunto de iniciativas que pudieran sacar a nuestra ciudad del ostracismo.

Jácome y D.O. tenemos un proyecto municipalista y una obsesión por cambiar para mejor esta ciudad. Jácome y D.O. no somos una mera herramienta política al servicio del PSOE ni de ningún otro partido. Cuando se negocia acuerdos se parte de las condiciones de igualdad que resultan del equilibrio aritmético. En la negociación que precedió al acuerdo para la investidura de alcalde nosotros fijamos como prioridad el Concello y en segundo término la Diputación; el PSOE estableció la misma prelación y el PP la invirtió (primero Diputación, segundo Concello). Consecuentemente, el acuerdo lógico no podría haber sido otro, tan consecuente como el hecho de que para el PSOE no era prioritario echar a Baltar de la Diputación. Para el PSOE Baltar no ha sido más que un pretendido argumento moral para no tener necesidad de ningún otro argumento en el que justificar la acumulación del poder político en Ourense, ciudad y provincia.

A Jácome y a D.O. se nos pone el listón muy alto y se nos castiga por lo que no se nos premió nunca. Se pretendió por el PSOE que le hiciésemos un servicio a ellos, no a la sociedad ourensana, renunciando a todo, incluso a lo que nos fue ofrecido por el PP: alcaldía con gobierno estable de coalición, acuerdo en puntos esenciales de nuestro programa , cuatro presupuestos anuales garantizados, Pxom, ejecución proyecto Móvete Ourense, escaleras mecánicas, parque acuático, centro IA, etc. y 105 millones en caja para invertir en la ciudad. Tendríamos que renunciar a todo esto a cambio de echar a Baltar de la Diputación para poner a un socialista, y situar a Villarino en la alcaldía Seguro que la solución finalmente adoptada es errónea o, cuando menos muy arriesgada y con un altísimo coste. Al pactar con el PP de Baltar ponemos a Jácome y a D.O. el disparadero y comprometemos la supervivencia misma del partido, conscientes de que solo lo podemos salvar con una excelente gestión y con inversiones transformadoras de nuestra ciudad. Políticamente ha sido la solución más mala, pero como compromiso con la ciudad la más honesta. A riesgo de fracasar estrepitosamente y matar para siempre a D.O. , preferimos trabajar por levantar Ourense. El sillón no vale lo que la gente pueda pensar y los ataques, criticas (durísimas, con insultos y amenazas) y trabajo para demostrar lo que creemos que valemos no compensan ni por asomo lo que nos puedan pagar (todos tenemos nuestro trabajo, nuestras empresas, y no necesitamos ir al Concello para arreglar nuestra vida).

Tenemos la confianza e ilusión necesarias para trabajar por mejorar la ciudad y, también estamos cansados de luchar banalmente desde fuera, sin ayuda ni reconocimiento, así que al final no había otra solución.

Si nuestra apuesta sale bien habremos ganado todos, si sale mal solo habremos perdido nosotros.

Criticar es lo fácil, lo difícil es hacer cosas.